El Contrato Llave en Mano en España

El Contrato Llave en Mano en España

 

Francisco Berenguel Felices

Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos

Director Corporativo de Técnicas Reunidas, S.A.

 

El papel inversor de las Administraciones Públicas es fundamental en el desarrollo del País. Como consecuencia de la inversión realizada por el sector público se han desarrollado infraestructuras esenciales que suponen una oferta de servicios públicos que permiten y favorecen las actividades privadas. Además, la inversión pública también tiene un papel importante en el ciclo económico, pues puede ser utilizada como un mecanismo de estabilización que compense posibles caídas de la inversión privada.

El final de los fondos estructurales europeos en 2007 coincidió con la última crisis económica mundial, lo que inevitablemente, afectó de forma muy negativa al sector de la construcción en nuestro País. El déficit público pasó de un 2% del PIB en 2007 al 11% en 2009. El plan de ajuste del Gobierno ha reducido el déficit hasta el 4,5%, en 2016. La inversión pública ha representado el 53% del ajuste en el gasto público. Es decir, en siete años, la inversión en infraestructuras se ha reducido a menos de la mitad. La cifra de obra pública recogida en los Presupuestos Generales del Estado para 2017, 7.540 M €, marca un mínimo histórico desde que existen series comparables, y supone aproximadamente una tercera parte de lo que se invertía en los años anteriores a la crisis.

Otros países han establecido grandes planes de inversión pública para reactivar sus economías. El primer inversor es Reino Unido con 122.000 millones de dólares, le siguen Canadá con 63.390 M $ y Estados Unidos con 45.200 M $. A continuación, están Indonesia (41.700 M $), China (41.118 M $), Japón (37.000 M $), Singapur (28.300 M $), Francia (28.050 M $), Australia (25.400 M $) e India (23.454 M $). En Oriente Medio, especialmente en los países del Golfo Pérsico, se vienen realizando de manera sostenida grandes inversiones en infraestructuras desde hace años.

Todas estas circunstancias, han llevado a las empresas del sector de la construcción a salir al mercado exterior a participar en licitaciones de proyectos, desarrollados mayoritariamente en la modalidad de llave en mano.

En España los contratos del Sector Público están regulados en la actualidad en el Texto Refundido de la Ley de Contratos del Sector Público (TRLCSP) recogido en el Real Decreto Legislativo 3/2011, de 14 de noviembre (BOE núm. 276, de 16 de noviembre de 2011). Desde su entrada en vigor el 16 de diciembre de 2011 se han producido veintitrés modificaciones. Consta de 334 artículos, 37 disposiciones adicionales, 10 transitorias y 6 finales, así como 3 anexos y en el  Reglamento General de la Ley de Contratos de las Administraciones Públicas, aprobado por el Real Decreto 1098/2001, de 12 de octubre.

Recientemente, tras superar los trámites parlamentarios, se acaba de aprobar la Ley de Contratos del Sector Público, por la que se transponen al ordenamiento jurídico español las Directivas del Parlamento Europeo y del Consejo 2014/23/UE y 2014/24/UE de 26 de febrero de 2014, en el Congreso de los Diputados el 19 de octubre de 2017, conteniendo 347 artículos, 57 disposiciones adicionales, 5 transitorias, 1 derogatoria, 16 finales y 6 anexos, (Boletín Oficial del Estado Núm. 272 de 9 de noviembre de 2017). La nueva Ley entrará en vigor el 9 de marzo de 2018.

Ni la legislación vigente específica del Sector Público, ni la nueva Ley de Contratos del Sector Público, contemplan el contrato llave en mano. Tampoco la legislación de la Unión Europea. Aunque las grandes economías mundiales, sí permiten el uso del contrato llave en mano a sus administraciones públicas.

El contrato de construcción llave en mano tiene por objeto la realización de obras de ingeniería civil, edificación o plantas industriales y está justificado en el desarrollo de proyectos complejos que requieren un responsable global, con equipos pluridisciplinares expertos, capaces de desarrollar en paralelo ingeniería y construcción, para cumplir los objetivos técnicos, de calidad, plazo y presupuesto.

No hay una definición reconocida de los contratos llave en mano. Ello se debe a distintos motivos, ya que son contratos que se han creado en la práctica negocial, como consecuencia de las necesidades de los clientes/propiedad, y están vinculados al objeto de la transacción. Tanto en países del Derecho anglosajón (Common Law), como en los países de Derecho Civil, consideran contratos llave en mano aquellos en los que el contratista se obliga frente al cliente a entregar una obra completa y lista para ser usada. Sin embargo, no hay nada de particular en esta definición que los diferencie del resto de los contratos de construcción, en tanto que en todos ellos se persigue como resultado final la entrega de una obra que pueda ser destinada al fin para el que ha sido concebida.

Autores como Nigel J. Smith, Roy Morledge o Aurora Hernández, coinciden en sus definiciones en que el contrato llave en mano engloba siempre las obligaciones derivadas de un contrato de proyecto y obra y además supone la asunción de la responsabilidad global por parte del contratista, permite iniciar la construcción antes de completar el diseño y obliga al contratista a entregar un proyecto “as built” al finalizar la construcción. El contrato debe recoger los acuerdos alcanzados relativos a la responsabilidad que cada parte asume frente a los riesgos inherentes al proyecto, durante la vigencia del mismo y otorga unidad jurídica a una operación económica compleja.

La razón de la evolución y éxito del contrato llave en mano es consecuencia de las mejoras competitivas que ofrece frente a otras fórmulas contractuales:

1) Contratista único. 2) Responsabilidad global del contratista. 3) Interlocución única entre cliente y contratista. 4) Precio alzado. 5) Rapidez en la ejecución por hacer el proyecto el mismo contratista. 6) Se eliminan o minimizan órdenes de cambio. 7) Ventaja en proyectos con transferencia de tecnología y desarrollos tecnológicos.

El desarrollo de un proyecto llave en mano exige del cliente, una estructura técnica adecuada y con experiencia para definir los requisitos y parámetros del proyecto a desarrollar, para supervisar su desarrollo y para aprobar y recibir las obras. En caso de no contar con personal propio con experiencia, es necesaria la contratación de empresas que acrediten dicha experiencia, para realizar las labores de control y seguimiento del contrato.

El contrato llave en mano requiere que el contratista adjudicatario tenga solvencia técnica y económica suficientes acorde con la envergadura del proyecto. Empresas con medios humanos, materiales y procedimientos con experiencia en contratos similares. Es práctica habitual la formación de consorcios entre empresas que sean complementarias en el reparto de trabajos y la asunción de riesgos y de responsabilidades.

Los procedimientos internacionales de adjudicación de un contrato llave en mano se caracterizan por: la convocatoria pública de ofertas, la utilización generalizada de un procedimiento de pre-calificación de empresas y una clara tendencia al procedimiento restringido.

En España, desde el punto de vista técnico y jurídico, el contrato llave en mano es un contrato de proyecto y obra en ingeniería civil, o de proyecto, suministro y obra, en ingeniería industrial. Pero, hay diferencias sustanciales entre el contrato de proyecto y obra y el contrato llave en mano utilizado en el comercio internacional, cabe afirmar que mientras un contrato de proyecto y obra no puede equipararse a un contrato llave en mano, éste sin embargo engloba siempre las obligaciones derivadas del primero.

La diferencia entre contrato de concesión y contrato llave en mano, es financiera. El contrato de concesión, por su naturaleza misma supone que el adjudicatario financia la inversión, que recuperará en el período de la concesión de la explotación. El contrato llave en mano es financiado por el cliente, siendo habitual un pago inicial a la firma del mismo (down payment) y un plan de pagos por cumplimiento de hitos.

La contratación llave en mano da confianza a las entidades financieras y a los organismos internacionales y multilaterales, en el mercado de construcción internacional.

En España, la modalidad de contrato llave en mano ya es utilizada por clientes privados, mayoritariamente extranjeros para la construcción de plantas industriales, que aplican el Código Civil para dirimir reclamaciones. Las Entidades del Sector Público utilizan en ocasiones el contrato de proyecto y obra, supliendo al contrato llave en mano. Incluso, en anuncios y pliegos de concursos de administraciones públicas u organismos dependientes, se menciona textualmente la contratación llave en mano. Las empresas del sector han adquirido experiencia los últimos años en la ejecución de proyectos internacionales llave en mano de agua, autopistas, aeropuertos y alta velocidad ferroviaria.

Los contratos llave en mano cumplen los requisitos de la política de transparencia en la inversión pública declarada en las directivas de la Unión Europea y en la legislación del Sector Público en España.

Todas estas circunstancias ponen de manifiesto la conveniencia de regular, en el marco legislativo de contratación del sector público, el contrato llave en mano. Incluir el contrato llave en mano en el marco legislativo, dotaría de seguridad jurídica la ejecución de este tipo de contratos en nuestro País, clarificaría los alcances, delimitaría las responsabilidades frente a los riesgos del proyecto, y facilitaría a las entidades del sector público un instrumento de contratación constatado en el mercado internacional. También serviría de referencia en las relaciones contractuales entre particulares.

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