La Gestión de la Transformación Digital en el Sector del Agua

Transformación Digital y Agua 

 

 

Juan María Palomo Romero

Ingeniero y Consultor Tecnológico

 

La gestión del cambio empresarial es uno de los principales retos para mantener a una organización bien posicionada en un entorno competitivo, en el que los clientes demandan nuevos y más eficientes servicios. En pleno siglo XXI, la gestión de la Transformación Digital ocupa los principales esfuerzos para no quedarse en la estacada tecnológica.

El sector de la distribución de agua tiene la peculiaridad de que las exigencias de mejoras en la gestión no sólo están demandadas por los usuarios finales, que también, sino que se encuentran en el ADN del compromiso social de la propia organización: la concienciación ambiental. Tenemos un bien escaso que hay que gestionar con mucho mimo, evitando a toda costa su derroche y malgasto.

La gestión de la distribución de agua, con ayuda de la tecnología, lleva siendo objeto de investigación años atrás, tanto en universidades y centros de investigación, cuyo primer claro hito innovador fue el momento en el que se empezaron a gestionar las redes de abastecimiento en tiempo real, gracias a las comunicaciones vía radio (UHF/VHF) que permitían conectar los dispositivos de campo, controlados mediante autómatas, con el centro de procesamiento de datos (CPD).

Sin embargo, no era posible realizar una gestión de datos eficiente y útil. Se tenía todo lo necesario, los datos, pero faltaba el siguiente paso: la información. Esta innovación llegó de la mano de las herramientas Business Intelligence (BI). Algo que suena muy chic, pero que en la gran mayoría de empresas se queda en la generación de simples informes, que tan solo presentan eso, información, aunque su verdadero objetivo es la obtención del conocimiento, meta difícil de conseguir sin una buena planificación previa. Con esta capacidad de obtener conocimiento se toma impulso para el siguiente salto evolutivo, que a efectos prácticos es una revolución aplicada al entorno industrial, la llamada cuarta revolución industrial, Industria 4.0, o Industria Inteligente. Este último paso de la transformación digital está marcado por la interconexión de elementos jamás imaginados en la Industria, la inteligencia artificial y el automatismo en tiempo real basado en conocimiento. La industria inteligente es ya una realidad, y ha venido para quedarse.

En el ámbito que nos ocupa, gracias a los sistemas basados en conocimiento, somos capaces de realizar una gestión mucho más eficiente del agua. Es fácil decirlo, pero muy pocas organizaciones lo consiguen. Esto quiere decir que, a día de hoy, y gracias a los avances en la investigación de algoritmos informáticos avanzados, es posible llevar a cabo el diseño de sistemas inteligentes que detecten, localicen y avisen automáticamente a los propios clientes de que existe una probabilidad de fuga o avería interna en su domicilio. De hecho, ya tenemos las herramientas para hacerlo, y se debería potenciar su uso, un claro de ejemplo de persecución de ese objetivo de concienciación ambiental.

Gracias a estos sistemas inteligentes se pueden detectar averías y fugas antes de que estas den la cara, salgan a la superficie, lo que conlleva, en primer lugar y más importante, una pronta actuación que evita “tirar por el desagüe” litros y litros de agua y, en segundo lugar y no menos importante, provocar otro tipo de problemas como desperfectos en el pavimento y socavones.

Por otro lado, la predicción de consumos mediante herramientas inteligentes permite realizar acciones preventivas y adaptar procesos de la gestión integral del agua, así como la programación de bombeos a depósitos.

Para poder implantar con éxito estas innovaciones tecnológicas que, sin duda, ofrece un salto cualitativo en cuanto a gestión eficiente se refiere, es necesario llevar a cabo una metódica gestión de la Transformación Digital, en la que se debe alinear las tecnologías a los procesos de negocio de la organización. Este nuevo paradigma de gestión implica no solo una nueva forma de trabajar, sino también una nueva manera de pensar en la que los proyectos de innovación deben estar en el centro de los procesos de mejoras continua.

Este nuevo paradigma de gestión es un gran reto a afrontar que, además, renueva la actitud a la hora de afrontar la innovación. Innovación crucial para mejorar la gestión de un recurso tan limitado y preciado como es el agua. Sin duda, una labor tan loable como emocionante.

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